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Los riesgos de los conservantes alimentarios

Los riesgos de los conservantes alimentarios

Introducción

En la actualidad, la comida procesada y los alimentos envasados son una parte fundamental de la dieta de gran parte de la población mundial. El uso de conservantes alimentarios en estos productos es muy común, ya que ayuda a prolongar su vida útil, mantener su calidad y reducir los riesgos de contaminación bacteriana. Sin embargo, en los últimos años ha habido un creciente interés por conocer los efectos de los conservantes sobre la salud humana y su posible relación con ciertas enfermedades. En este artículo detallaremos los riesgos de los conservantes alimentarios y cómo pueden afectar nuestra salud.

¿Qué son los conservantes alimentarios?

Los conservantes alimentarios son sustancias químicas que se utilizan en la industria alimentaria para prevenir la descomposición, el deterioro y la contaminación de los alimentos durante su almacenamiento y distribución. Se utilizan en productos como vegetales enlatados, salsas, bebidas embotelladas, carnes procesadas, panes y productos horneados, entre otros. Los conservantes se clasifican en dos categorías: naturales y sintéticos. Los conservantes naturales se derivan de plantas y animales, mientras que los sintéticos se producen artificialmente en laboratorios. Algunos ejemplos de conservantes naturales son el vinagre, el ácido ascórbico (vitamina C) y el extracto de romero. Por otro lado, algunos ejemplos de conservantes sintéticos son el ácido benzoico, el sorbato de potasio, y los nitratos y nitritos.

¿Cuáles son los riesgos de los conservantes alimentarios?

A pesar de que los conservantes alimentarios han sido aprobados para su uso en la industria alimentaria por las agencias reguladoras de cada país, algunos estudios sugieren que su consumo excesivo puede tener efectos negativos sobre la salud. A continuación, detallamos algunos de los posibles riesgos asociados con el consumo de conservantes alimentarios.

1. Reacciones alérgicas

Algunas personas pueden tener alergias a los conservantes, especialmente a aquellos sintéticos. Uno de los conservantes sintéticos más comunes es el sulfito, que se utiliza en el vino, las frutas secas, los mariscos y otros productos. El sulfito puede causar reacciones alérgicas que varían desde síntomas leves como picazón y enrojecimiento de la piel, hasta reacciones más graves como dificultad para respirar y shock anafiláctico.

2. Efectos sobre el sistema nervioso

Algunos conservantes sintéticos como el glutamato monosódico (MSG) y los sulfitos se ha demostrado que pueden afectar el sistema nervioso. El MSG, que se utiliza en alimentos procesados como sopas y aderezos, ha sido relacionado con dolores de cabeza, náuseas y mareos. Los sulfitos pueden causar dolores de cabeza, mareos y ansiedad.

3. Problemas gastrointestinales

Algunos conservantes sintéticos como el propionato de calcio y el benzoato de sodio se ha demostrado que pueden provocar problemas gastrointestinales como diarrea, cólicos y náuseas.

4. Disruptores hormonales

Algunos conservantes sintéticos se ha demostrado que tienen efectos negativos sobre el sistema endocrino, que regula las hormonas. Estos conservantes pueden imitar las hormonas naturales del cuerpo y afectar su producción, lo que puede provocar problemas de salud. El bisfenol A (BPA), que se utiliza en algunos envases de alimentos, ha sido muy estudiado por su posible efecto disruptor hormonal.

5. Aumento de la toxicidad

Algunos conservantes sintéticos como los nitratos y nitritos, que se utilizan en carnes procesadas, pueden reaccionar con otras sustancias presentes en los alimentos y aumentar su toxicidad. Por ejemplo, cuando los nitratos y nitritos reaccionan con la carne, pueden formarse compuestos llamados nitrosaminas, que se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer de estómago.

¿Cómo evitar los riesgos?

Aunque muchos alimentos procesados y envasados ​​contienen conservantes, hay medidas que se pueden tomar para reducir su consumo y, por lo tanto, disminuir los riesgos asociados. Aquí presentamos algunas opciones:
  • Elija alimentos frescos y naturales en lugar de alimenticios procesados. Los alimentos frescos, no tienen conservantes añadidos.
  • Compre alimentos orgánicos. Los alimentos orgánicos no contienen químicos sintéticos, por lo que reduce el riesgo de ingerir conservantes en la lista de ingredientes
  • Lee las etiquetas. Revise los ingredientes en las etiquetas y evite los alimentos con conservantes sintéticos, especialmente aquellos que tienen una gran cantidad de sustancias químicas diferentes.
  • Prepara tu propia comida. Evita los alimentos precocidos en cajas o las comidas preparadas, ya que suelen contener una gran cantidad de conservantes.

Conclusión

En resumen, los conservantes alimentarios son una herramienta útil para la industria alimentaria, ya que ayudan a prevenir la descomposición y la contaminación de los alimentos. Sin embargo, su consumo excesivo puede tener efectos negativos sobre la salud, desde reacciones alérgicas hasta un mayor riesgo de cáncer. Por lo tanto, se recomienda optar por alimentos frescos y orgánicos siempre que sea posible, minimizar la ingesta de alimentos procesados y envasados, y leer las etiquetas cuidadosamente para evitar los conservantes sintéticos. Es importante tener en cuenta que, aunque los conservantes están aprobados para su uso por las agencias reguladoras, es siempre importante tomar medidas para no sobrecargarnos de químicos y tener una alimentación lo más saludable posible.